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COMPAÑÍA GUINDALERA: El curandero

COMPAÑÍA GUINDALERA: El curandero

En El curandero hay un tema dominante: la verdad es subjetiva, todo depende de la percepción y el recuerdo. La aparente carencia de acción convencional esconde una acción dramática insólita, se va más allá de las características narrativas al trascender lo narrado y conseguir una “realidad” más poderosa. Entramos en lo invisible desde lo visible.

Sinopsis

La fe en lo impalpable es más valiosa que el conocimiento de la vista palpable. Viendo no necesariamente se cree, porque la auténtica fe depende de la verdad de lo no visible. De este modo la no realidad de la vista se extiende también al público, que ve una verdad detrás del mundo físico que está en el escenario. En la puesta en escena vamos más allá de las convenciones tradicionales del diálogo y la localización del conflicto tradicional que se sitúa fuera del escenario, esto es, en el público.

El curandero es una metáfora sobre el arte y en concreto sobre el creador escénico, las circunstancias que inciden en la creación en nuestra profesión y el momento de incertidumbre en el que nos encontramos con las dudas que nos planteamos. La obra nos pide la colaboración de un espectador activo, que como cuarto intérprete de la historia saque sus propias conclusiones sobre lo ocurrido. De esta forma nos muestra que la verdad es subjetiva y que todo es cuestión de percepción y recuerdo.

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