Dignidad zombie

Dignidad zombie

Los zombies han tomado las calles, todos corren y se protegen en tiendas de Inditex, restaurantes de comida rápida y en algún que otro cajero. Sin embargo, el miedo paraliza sus articulaciones, sus gargantas y sus ojos. ¡Que no te paralice el miedo!

El final está escrito: si el miedo puede a tu alma, el ser humano que eres será devorado.  Devorado como Juan, un estudiante cualquiera sin futuro ni perspectiva que una vez evolucionado a zombie ve el mundo con otros ojos. Andar por andar, helicópteros, disparos y mordiscos para contar unaroad play urbana, de una España muy moderna, sentada sobre cráneos destrozados. Un mundo con algo más de sangre a la vista y absurdo, mucho absurdo.

Un mundo al revés, espejismo de realidad, donde al final nada es lo que parece, pues las historias las narran los ganadores, aunque a veces sean ganadores con poco latir en la bomba del pecho izquierdo.


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