El caballero de Olmedo es una de las grandes obras de Lope de Vega. Laila Ripoll presenta una nueva versión de la célebre tragedia lopesca. Una producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
En la obra, Lope parte de las historias que canta, cuenta o baila el pueblo. A principios del siglo XV, un hidalgo de la villa de Olmedo fue asesinado en el camino de Medina a Olmedo. El suceso se recogió en un romance que dio lugar a un baile y luego sufrió sucesivas transformaciones. El traslado de la Corte a Valladolid (1601-1606) propició que en la ciudad se avecinaran nobles, altos cargos eclesiásticos, burgueses y, a su cobijo, escritores, pintores, arquitectos… Lope debió de conocer la copla, el baile o el romance a través de la difusión que tuvo desde esta ciudad.
Sinopsis
Don Alonso, noble caballero de Olmedo, se ha enamorado en la feria de Medina de la hermosa Doña Inés y, por medio de la alcahueta Fabia, le comunica su amor. Por su parte, Don Rodrigo pide a Doña Inés en matrimonio, y Don Fernando a su hermana Doña Leonor. Para esquivar este casamiento, Doña Inés, enamorada de Don Alonso, finge ante su padre el deseo de ser monja. En esto el rey Don Juan llega a Medina y se organizan grandes festejos en su honor. En las suertes de toros se luce Don Alonso, que salva la vida a Don Rodrigo, su celoso rival. De vuelta a Olmedo oye una copla que anticipa su destino. Don Rodrigo y Don Fernando lo asesinan. El que fue su gracioso criado, Tello, pide justicia al rey.
Sobre el espectáculo
Estrenada en 1620, los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad generaba una profunda inquietud. Más de cuatrocientos años después los espectadores continuamos siendo cómplices, continuamos compartiendo el secreto del destino de los personajes, pero también sabemos hoy que don Alonso es un claro precedente del posterior héroe romántico; sabemos que la poesía de diálogos y situaciones está cargada de mitos presentes en las historias de terror de muchas culturas (aparecidos, emplazados, el destino terrible e inevitable); y que, ya en el siglo XX, Freud hablará de Eros y Thanatos, las pulsiones contrarias pero inseparablemente unidas de la vida y la muerte… ¿Cómo no volver a Olmedo con todo ese arsenal de conocimiento contemporáneo?
La canción popular y el monstruo. El héroe romántico de luz y el antihéroe rodeado de sombras y oscuridad: Don Alonso y don Rodrigo.
El contraste entre la vida y la muerte, la luz y la sombra.
Y lo inevitable.





