El holandés errante

Contaría Richard Wagner en su autobiografía que encontró la inspiración para componer El holandés errante durante su huida en barco de Riga hacia Londres. En los gélidos mares del norte que atravesó con su esposa situaría un fantasmal navío y su tripulación, en una obra cargada de simbolismo que plantea como tema central la redención a través del amor de una mujer: en la fidelidad de la joven Senta encuentra el capitán del buque su única vía de escape. Ella, a su vez, se entrega con abnegación a un espectro sin nombre en el que reconoce su destino. Basado en una antigua leyenda que rescata y reinterpreta Heinrich Heine, el libreto recoge la esencia trágica del espíritu romántico. El Holandés es un ser maldito, condenado a vagar eternamente y cuyo único deseo es escapar del infierno marino y regresar al mundo terrenal. La historia encuentra un deslumbrante reflejo en una partitura que contiene ya todos los ingredientes del Wagner artísticamente maduro. La Fura dels Baus firma una producción en la que la lucha entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, no son sino un reflejo de la tormenta interior de un espíritu al que se ha arrebatado la libertad.

Producción de la Opéra national de Lyon, en coproducción con la Bergen Nasjonale Opera, Opera Australia y la Opéra de Lille


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