Jardín de flores curiosas es una miscelánea (como aquella de la que toma el nombre) hecha teatro. Una performance barroca que mezcla prosa y verso, las palabras con lo imposible de decir. Una obra con dramaturgia de Magda Labarga a partir de textos renacentistas y barrocos y bajo la dirección de Marco Paiva.
Sinopsis
El ser humano es el animal que admira, al menos eso dice Covarrubias en su Tesoro de la lengua: «Admirar es pasmarse y espantarse de algun efeto que vee extraordinario, cuya causa inora. Entre otras propiedades que se atribuyen al hombre, es ser admirativo». Un jardín donde la flor que más abunda es la de la maravilla. Lo mostrarán guías excepcionales: durante los siglos XVI y XVII, como en casi todas las cortes europeas, en los palacios de los Austrias vivieron personas con discapacidad, cuerpos extraordinarios, cuya misión era alegrar la vida de nobles y reyes.
Se les llamó gente de placer, y es esta gente de placer la que nos toma de la mano para acercarnos al mundo barroco, un mundo ambiguo, inestable, en crisis…, un mundo tan parecido al nuestro. ¿Sabías que hay unos peces en el mar de Noruega, cuyos ojos resplandecen tanto de noche que parecen ardientes fuegos?






