Todo lo que necesitas para ir al teatro

La casa (El lugar sin límites)

Me pregunto: ¿Qué podría significar destruir un teatro y cómo podríamos construir una casa? “Nosotros”, juntos. En un gesto sisifeano que solo tenga sentido, que renueve su utilidad y no utilidad, en un insistir constante. Y con un “nosotros” consecuencia del compartir una actividad exhaustiva, repetida en el tiempo, que genere cansancio.
Un teatro y una casa. Dos entidades diseñadas para darnos cobijo, almacenar deseos, para hospedar poesías y fracasos…
Y me pregunto: ¿qué espacios alternativos pueden emerger de la confrontación de deseos comunes y de la acción de romper-se? ¿Dónde estará entonces el confort, la raíz, la intimidad, el compartir? ¿Y si enraizarse es una actividad tridimensional y en movimiento? ¿Y si familiear es una consecuencia de destruir mobiliario juntos?
¿Y si nuestros fluidos son capaces de unir ladrillos que después serán paredes que después serán habitaciones que después serán edificios que después serán calles que después serán barrios que después serán ciudades que después serán países, continentes,  mundos, universos, constelaciones…?

Aitana Cordero


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