La señorita Julia, de August Strindberg, con dirección de escena y adaptación de Pilar Valenciano. En el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.
Sinopsis
Julia hoy Fuego y agua. Se cuenta que todo cuanto ocurre en la Noche de San Juan es un inmenso exorcismo para expulsar los malos espíritus que habitan por todas partes, para purificar el mundo y proteger las cosechas. Es la noche en que Europa celebraba la victoria del sol y de la luz sobre las tinieblas, con hogueras en los montes, en las encrucijadas de los pueblos y en las calles de las ciudades.
La noche de San Juan es la noche del amor y de la adivinación. Es noche de milagros, predicciones y ritos que quebrantan el misterio del porvenir, se rasga el velo del destino; toda la fuerza del mundo, escondida bajo la tierra con las semillas, con el sol de la mañana de San Juan, estalla y lo renueva todo. En la noche de San Juan, el bautista fue anunciado al nacer con el fuego de las hogueras que prendió su padre, Zacarias. Él, el que purificó con la ceremonia del agua los cuerpos de los hombres y su alma con la justicia.
Strindberg en su Julia nos invita a un rito dionisiaco en una noche mágica para ahuyentar los malos espíritus y atraer la buena suerte. Para atraer una nueva etapa de prosperidad. Una nueva etapa en la que invoca a “una mujer nueva que se abre paso a codazos” y a una “aristocracia de la energía y la inteligencia”. Una noche en que confronta una “batalla de cerebros” cuya alma son “jirones de vestidos de fiesta convertidos ya en harapos.”
Julia hoy para encender un sol nuevo que alimente nuevas semillas. Para invitar al espectador a un baile cara a cara con la vida en el que olvidar el deseo de destruir y destruirse.
Pilar Valenciano
Dirección de escena y adaptación

