Baby Blues es un espectáculo de La Manía. La obra toma su nombre de la depresión posparto, bautizada con ese tierno eufemismo en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. En la obra, la maternidad aparece no como un lugar luminoso, sino como un espacio de ruptura, un territorio complejo y político, donde la fragilidad no es un error, sino una consecuencia. Hay experiencias que no encajan en ningún diagnóstico ni relato tranquilizador. Hay violencias que no pueden explicarse y delirios que no responden a una causa precisa. De ese intento de ordenar lo incomprensible nacen los aparatos de control, los encierros, búnkers, estructuras que silencian la locura que ellas mismas alimentan con represión y violencia. ¿Cuál es el precio que pagamos por castigar lo que no podemos comprender?