Arte - Miguel del Arco

Arte que brilla en el Teatro Pavón Kamikaze

Los títulos absolutos dan miedo. En su afán totalitario, el teatro intenta, con sus interrogaciones, abarcar universos plenos desde un espacio y un tiempo limitados. En este caso, Yasmina Rezah nos presenta, una vez más, su análisis de la desorientada sociedad actual a través de una lupa que en ocasiones tanto concentra sus rayos que llega a quemar. El arte y la posición que adoptamos ante él es el pretexto para hacer desfilar caracteres muy diversos y mostrarnos sus relaciones mutuas. Se cuestionan realidades tan cotidianas como la amistad, la familia, el triunfo, el estatus, las apariencias, los valores y todo aquello que, como tras una vidriera, se deforma, pero surge iluminado y coloreado; en contraste con los muros grises de muchas otras vidas.

Nada queda indemne bajo la sonrisa ácida y cómplice, pero inocente, de unos personajes arquetípicos cuyos cimientos se tambalean ante el leve temblor de la duda. Sabemos, como público, lo que ellos aún no han descubierto y presenciamos, con crueldad de entomólogos, cómo les van clavando alfileres para su exposición en vitrinas. Pero el teatro es también redención y malabarismo. Cada personaje acepta su realidad, la expone, la comparte y tras un proceso de crisis, renace en una posición nueva de contornos más luminosos.

Miguel del Arco, consagrado ya en esta nueva y exuberante escena madrileña, apuesta por su personal lenguaje artístico, tan reconocible y reconocido por sus seguidores…. Continuar leyendo en TRAGYCOM

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