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Buffalo: Sorpresa oculta

Buffalo
21/06/2017

Es evidente que en la vida todos estamos cargados de prejuicios. No siempre son malos, sencillamente son «juicios previos», buenos o malos, con los que nos perdemos el factor sorpresa. Vamos pensando si nos va a gustar o si no y creyéndonos tan listos que antes de nada, ya sabemos de qué va la cosa.

Y a veces, la cosa te sorprende. «Buffalo» parece lo que es. Parece que va a ser una comedieta blanca, con chistes gruesos, chascarrillos sobre sexo y tópicos insustancialmente cómicos. Es eso. Una historia aparentemente blanda, con personajes apenas apuntados, situaciones bizarras, alguna teta y ya. Pues no, majos, nada más lejos. «Buffalo» tienes chascarrillos, chistes gruesos, situaciones bizarras, algún tópico pero con una historia amarga, un poso decadente y sucio como de perdedores. O mejor dicho, de seres humanos. Con sus grietas, como todos. Jota en su intento de creerse mejor y más duro y malote de lo que es. Martin luchando contra un destino que no quiere y manteniendo su optimismo naif frente a todo. Mary sacrificándose por un amor que se fue y por una vida que no le gusta. Y Dolly intentando ser una mujer dura y fuerte pero que se queda mirando al horizonte en cuanto se le tambalean un poco los cimientos. Son seres heridos que bien podían haber salido de un guión de John Ford o incluso de Arthur Miller.

Alicia Ledesma, Juan Dávila, Jack Jamison están para comértelos, pero Alberto Amarilla tiene un despliegue de sensibilidad y de profundidad dentro de su estereotipo emocionante. Te juro que se me encogía le corazón viendo su forma de mirar y cuando por su mente pasaba la imagen de su padre. Y Ángeles Martín es la puta ama. Da el 150 por cien en escena. Domina la comedia como si hubiera nacido descojonándose en vez de llorando, como todos los bebés. Y de pronto clava la mirada en un punto y te hiela el corazón. Navega de la comedia bizarra al dramón social como si tal cosa. Eso sólo lo hacen las grandes.

Que sí, que «Buffalo» es lo que es; una comedia sin un fondo superprofundo, un divertimento característico del Lara, pero con unos actores inmensos y un trasfondo bastante más amargo de lo que nosotros, listillos pensamos.

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