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Desayuna conmigo: La naturalidad del (des)amor

Desayuna conmigo
12/06/2018

En la vida nos cruzamos con otras vidas, con las que recorremos un tramo de camino. A veces más largo, a veces más corto, quizás intermitente… ¡modalidades,  encontramos todas las que queramos! Y con esta diversidad de modalidades juega la historia.

Desayuna conmigo. ¿Qué puede implicar un acto, a priori tan inocente? Si decidimos que nos quedamos, quizá también estamos diciendo que sí a otras cuestiones implícitas. Corremos un gran riesgo: establecer otro tipo de comunicación con la otra persona, conocerla y dejarse conocer, vincularse en más profundidad… ¡demasiado peligroso! Todo un drama para personas que ya han perdido la ingenuidad, cuando han sentido el dolor del desamor y se han creado una barrera hermética alrededor para evitar lo que viene antes: el amor. Un «desayuna conmigo» puede convertirse en un ataque violento que provoque una fuga rápida! O … en un momento dado, puede ser la clave para acceder a la tranquilidad. Y la pregunta: ¿la persona con la que queremos desayuno es la misma con la que queremos ir a la cama?

Empezamos. Cuatro personajes repartidos entre el escenario y las butacas. Esto ya nos sitúa en esta tónica que mantendrán durante toda la obra de entremezclarse entre las espectadoras. Muestran que son una más. Son 4 personajes igual que nosotros, y una obra que muestra justamente unos temas y unas situaciones muy próximas y con total naturalidad. Esta sensación también nos llega a través de una interpretación magnífica. Todos los personajes me han resultado verídicos, con una gran coherencia entre las emociones, acciones, energías, comentarios que expresan. ¿Quien no ha sido, al menos uno de ellos? Podemos haber sido todos también, a nuestro momento vital. De hecho, podemos ser más de uno al mismo tiempo, según nos relacionamos con una persona u otra.

Llama la atención el uso que hacen del espacio, ocupando en todos los planos posibles, jugando con todo de propuestas diversas. Como tratan la iluminación y, en general todo el tema técnico es original. Es una obra con mucho movimiento donde los mismos actores generan atmósferas diferentes, más allá de la interpretación. Ellos se lo cocinan y se lo comen! Todos los cambios entre escenas están coreografiados de una manera impecable, están pensados ​​y ejecutados al milímetro. Y además tienen un componente especial: los personajes no acaban de perder del todo y, al mismo tiempo, aparecen los actores y las actrices. En los cambios nos encontramos como en un estado «Limbo» entre ambos.

A veces la ambición es sencillamente desayunar juntos, más allá de cualquier sueño grandilocuente. ¿Qué estamos dispuestos a hacer y a sacrificar para no dejar de desayunar juntos? Y al mismo tiempo, donde nos puede llevar este sacrificio?

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