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El niño de la tele: De como ser actor en este país y no morir en el intento

El niño de la tele
14/04/2019

Rubén Ramirez, o como mas se le ha conocido, «El niño de la tele» o «El niño de las mil voces» nos habla esta vez con su propia voz, la de un chaval de 30 años que intenta salir adelante. Nos narra la vida de un actor joven, pero con una diferencia que él marca claramente… Él nunca quiso ser actor. El quiso ser imitador. Y esa pasión por lo que para un niño era un juego muy divertido, fue lo que le llevó a lo mas alto de la televisión durante unos años. El niño prodigio, la gallina de los huevos de oro. Pero la televisión en los 90 en España era un medio donde se sacaba el producto, se exprimía y se tiraba en muy corto espacio de tiempo. Y a él le ocurrió. Se vió rodeado de adultos que le proponían contratos en series y programas de televisión sin importarles si él se lo pasaba bien o si sabía hacer lo que le pedían. Y solo era un niño. Pero Rubén ahora es un adulto y puede analizar lo que le ocurrió desde más lejos y lo hace, como siempre, con sentido del humor. Nos presenta un monólogo donde se ríe de sí mismo, pero sin dejar de gritarle al mundo que le hicieron una gran put…$*&#!!!. Porque lo único que quiere en la vida es hacer reir, pero un adulto que imita ya no es «mono». Y ya es demasiado trade. Como le ocurre a cualquier actor o cantante o persona que se sube alguna vez a un escenario, aunque tu cerebro te diga que lo más sensato es, según dice el mismo Rubén, ser una «persona normal»…. no te sale… No eres una «persona normal»…. por mucho que lo intentes… y estás en una encrucijada, porque no eres feliz con tu vida «normal», pero tampoco puedes ser lo que te hace feliz….. Aunque esto le ocurre al 99% de la población, claro.

Rubén se gana al público hablándole desde la humildad, el absoluto respeto y mirándole a los ojos. Un monólogo íntimo pero muy divertido donde dice en voz alta lo que muchos sentimos en esta vida, pero haciéndote disfrutar y sin dramatismos. La vida es como es y hay que vivir cada momento como lo que es, un momento. Solo tienes que seguir intentándo que el siguiente momento sea mejor.

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