Fui a ver este musical sin haber visto la película, aunque tiempo he tenido, porque se estrenó en 2002. No obstante, me ha gustado tanto, que salgo con ganas de verla.
El musical es divertido, frenético y sin tiempo para aburrirte en las aproximadamente dos horas que dura. Las canciones son de esas que te transportan a años atrás y que no puedes dejar de cantar. Aún salgo canturreando eso de «salta, salta conmigo…».
El atrezzo es dinámico, original y tremendamente útil para acompañar la historia, como si fuera un personaje más. Y las tres actrices y los tres actores que protagonizan la obra son de esos que Paquita Salas llamaría 360. Actúan, se mueven y cantan bien. Hay que destacar especialmente los papeles de Alberto (Ricky Mata) y María (Mónica Macfer) que en cuanto salían sabíamos que se venían carcajadas con dos personajes tremendamente caricaturizados, pero tremendamente efectivos.
Madrid se está convirtiendo en una de las grandes capitales de los musicales y no solo por los espectáculos de mayor dimensión que ocupan las salas principales de los teatros, sino también con una oferta muy atractiva de las que podemos disfrutar en las segundas salas de los teatros.
El otro lado de la cama, viene pisando fuerte, un planazo de esos que no te puedes perder y que te recomiendo que vayas a ver pronto, porque tiene todas las papeletas de convertirse en un musical de sala principal y entonces ya no podrás decir que fuiste de esas personas privilegiadas que lo vio primero.
