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El príncipe constante: Imprescindible

El príncipe constante
14/02/2021

Tuve la suerte de tener una charla con  Xavier Albertí antes de la función y que nos explicase muchas cosas de la misma, fue una experiencia fantástica y pude meterme un poco más en la historia antes de verla.

El príncipe constante es una obra escrita en verso por Calderón de la Barca en 1626 y representada por primera vez en 1639.

Con estos apuntes y otros más, nos sumergimos en el Teatro de las Comedías y en la historia de Fernando de Portugal.

Me quedé embobada escuchando la forma en la que todo el elenco recita, incluso la música que tenemos en directo, me llamó la atención por cómo en alguna de las escenas más importantes los instrumentos avisaban, eran como el preaviso de algo que está por llegar.

El personaje de Fernando de Portugal se va dibujando frente al espectador y no dejas de mirarle, ya que el trabajo que hace Lluis Homar es impecable y no sabes cuando termina el actor y empieza el personaje.

En esta obra las decisiones que toma Don Fernando en cada momento y la humanidad que desprende su personaje, incluso en los momentos difíciles y en los instantes en los que podía haber cambiado su rumbo en la historia son asombrosos, pero también me llamó la atención cómo en esta adaptación las religiones cristiana y musulmana se encuentran y como ninguna es la mala, ni la buena. Todas cometen errores, pero son las personas las que definen en este caso a una y a otra.

Me ha llamado la atención cómo en algunos momentos de la obra, puedes esbozar alguna sonrisa o reír en voz alta, ya que en algunas escenas los actores gesticulan más de lo debido o quieren enseñarnos lo absurda que es una situación o un diálogo en concreto.

La escenografía elegida para tal obra aunque es sencilla y no tiene grandes detalles, pero la va como anillo al dedo, al igual que el juego de luces que es una delicia. Todo esto por muy absurdo que parezca, no lo es.

En el príncipe constante lo que define a cada personaje son sus actos y creo que todos ellos están muy bien definidos y trabajados.

Una vez finalizada la representación entendí un poco más el motivo por el cual:  la representación de esta obra fue prohibida en la España del siglo XVIII.

He tenido que dejar madurar la obra en mi cabeza, pero aún así creo que me dejo muchas cosas en el tintero, ya que es una obra compleja, pero llena de detalles que la hacen única.

Libertad, Ética, el hombre…son uno de los muchos temas que nos ponen sobre la mesa en el príncipe constante.

¡Felicidades a toda la compañía!

 

 

 

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