El principio de Arquímedes: Interrogantes por doquier

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El principio de Arquímedes → Teatro Galileo Quique San Francisco
24/04/2022

El principio de Arquímedes de Josep María Miró fue el ganador del Premio Born de Teatro 2011, finalista al Premio Max al mejor texto teatral 2012 y nominado a los Premios Butaca de Teatro -mejor texto, mejor actriz de reparto y mejor escenografía, vuelve al teatro diez años después de su estreno y siento que el texto de la obra sigue siendo tan actual como hace 10 años, pero con muchos más matices, ahora bien, empecemos por el principio.

Ese comienzo de la obra tan directo, tan abrupto me desconcertó, puesto que la protagonista encara al monitor sin medias tintas y lanzando preguntas inquietantes.
Tampoco me introduje en la obra desde el segundo uno, porque no escuchaba bien a alguno de los actores y no sé si era esa la intención de la puesta en escena.

De todos modos, como la obra parte de una premisa muy interesante y de distintas perspectivas, pues al cambiar esa mirada que el espectador hace sobre la obra, si que pude captar lo que me había perdido.
Ana Belén Beas,Pablo Béjar, Guillermo López y Alejandro Tous son los protagonistas de esta producción que conforme va respondiendo a preguntas, también crea otras muchas y más oscuras.

¿Por cuántas personas pondríamos la mano en el fuego? ¿Conocemos realmente a las personas? ¿Cómo se interpreta un gesto de un adulto a un niño? ¿Las redes sociales son un verdugo?
Son muchas cuestiones las que se plantean en el principio de Arquímedes y a través de unas actuaciones increíbles e impecables el espectador es capaz de sentir ese desconcierto, ese miedo, esas dudas que amenazan con salir, esas sombras que planean sobre uno de los monitores de la piscina.

Me gusta la metáfora de la piscina que es el escenario elegido para que esta obra cobre vida y es que este lugar tiene muchos significados y formas de mirarlo.
Además que el agua como elemento que borra pruebas, culpas y desencadena toda la trama es algo que sólo caí al salir de la obra.
El principio de Arquímedes es una obra de gestos, palabras y silencios, pero es que al final sigo teniendo dudas de lo que realmente pasó y si el protagonista dice la verdad…

Son tantas lecturas posibles de cada personaje, tantas miradas, etc.
El espectador juzga a cada uno de los personajes y cambia de forma de pensar en cada instante, pero os voy a dejar una pregunta al vuelo, ¿y los niños? ¿Quién les motiva para esa escena final? ¿Les subestimamos demasiado?
Una obra con demasiados interrogantes.

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