Cuando el invierno aprieta, la lluvía no deja un respiro, y ya todo te aburre, hay que buscar soluciones. Me resisto a que me deprima la mierda de tiempo de un invierno cualquiera en Madrid (necesario, pero mierdero). Y nada mejor que una buena comedia, como la que disfruté en el Teatro Lara.
Este teatro desde hace años ofrece una amplia programación muy cuidada. Lo tengo entre mis teatros favoritos porque casi todo lo que he visto allí no bajaba de las cuatro estrellas. A El secuestro la condecoraría con seis o siete estrellas (aplausitos, en el caso de Teatro Madrid). Y no lo hago, ¡porque la “maquinita” no me deja! Y es que cuando una obra te hace reír tanto, no puedo dejar de recomendarla y gritar a los cuatro vientos: “¡vete al Lara, por Dios, vete a verla!”
Era mi primer encuentro con una obra de Fran Nortes. Pero qué maravillosa primera experiencia. De momento tiene escritas solo dos obras, aunque seguro vendrán más. Yo, por si acaso, enciendo un par de velitas y rezo oraciones con la esperanza de que escriba una más… ¡U otras trescientas! Y, ya de paso, también voy cogiendo entradas para su ópera prima, La extinción de los dinosaurios, que aún sigue en cartel.
En cuanto al reparto: Sobresaliente para todos. Pero creo justa una mención especial a Leo Rivera, quien toma el protagonismo de varias escenas y las hace vibrar con toda la genialidad de un actor brillante: Nos tenía a todo el patio de butacas en sus manos, abandonados al placer de morir ahogados a carcajadas.
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Te gustará:
Si eres de los que te ves reposiciones de Aquí no hay quien viva y La que se avecina, vamos, si te van las obras de situaciones cotidianas con gente “normal” en situaciones llevadas al límite, con un punto gamberro, pero llenas de realidad.
Muy recomendable para arrancar una noche de juerga, un cumple, una despedida de soltero/a…