El tratamiento

Una obra de una obra. Eso es El tratamiento.

Carolina Domínguez
Una opinión de Carolina Domínguez
14/03/2018

El protagonista escribe desde niño. Y esto se transforma en una pasión. A veces olvida los motivos y sólo escribe. A veces lo hace por dinero, campañas publicitarias. A veces para recordar, para fijar un instante. La obra también retrata a otros personajes que comparten el deseo de escribir. Son cinco actores que realizan de forma notable una veintena de interpretaciones.

El público se refleja en uno u otro y transita por diferentes estados: risas, reflexiones y emociones.

La escenografía juega un rol fundamental. Unas sillas plegables, un bebé de juguete, ropa para cada cambio de rol y hasta disfraces de soldados están desplegados en una pared; estos elementos se incluyen de una manera muy particular en cada escena. Un buen recurso para mantener cautivo al público mientras se narra la historia.

El relato entrelaza la memoria y la ficción. Hay un momento donde el mayor objetivo del protagonista se vuelve claro: él quiere ver su tratamiento en la pantalla grande. Y lucha contra todo para conseguirlo. La emoción salta de la escena hacia las butacas.

Un espectáculo que vale la pena experimentar. Sin duda.

¿Ya estás registrado?
Entrar con email
¿Todavía no te has registrado? Crear una cuenta gratis