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En un baño: Qué de cosas se pueden hacer…

En un baño
4/01/2019

Anoche tuve la oportunidad de asistir a un ejemplo imaginación en esta época escasa de ideas originales: seis escenas que reflejan situaciones que pueden ocurrir en un baño; y lo que es más de agradecer, que en ninguna de ellas se utilice el recurso escatológico. No es el único punto de partida de la originalidad del montaje. Cada texto está escrito por un hombre y dirigido por una mujer, combinación más que sobresaliente y que dejó al público encandilado con cada escena.

Las escenas, a cada cual más variopinta, se desarrollan en 80 minutos que se pasan como un suspiro y que te dejan con ganas de más. Sin ánimo de destripar los argumentos y cargarse el elemento sorpresa, ¿quién no se ha preguntado alguna vez qué puede ocurrir en el baño del Congreso cuando coinciden diputados de distinto partido? ¿A quién no le atrae el morbo de lo políticamente incorrecto y querría desatar su pasión en el sitio más inesperado? Y es sólo el principio…

Cuatro camaleónicos intérpretes (dos mujeres y dos hombres, siguiendo con la misma idea inicial de la paridad) son los encargados de bordar estas historias llenas de deseos, intimidades, demonios y secretos. Es de agredecer que, en este tipo de obras, los intérpretes sean capaces de hacer que cada papel sea diferente al anterior. En circunstancias normales diría que me quito el sombrero ante ellos; hoy será más acertado decir que me bajo los pantalones.

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