Tuve la gran suerte de celebrar el Día Mundial del Teatro viendo Invisible con un coloquio posterior con el elenco de LaJoven, ¡vaya experiencia! La obra, la primera adaptación teatral que se ha hecho de la novela de Eloy Moreno, estará de gira durante dos años pero se queda muy poquitos días en el Teatro de La Abadía así que si tienes oportunidad, ve a verla, a disfrutarla, a sentirla, a llorarla. Especialmente si tienes jóvenes en casa, Invisible es imprescindible. Tanto, que debería entrar en el currículum escolar como El Quijote o La Celestina y servir de reflexión sobre la violencia, el acoso, el silencio, la hiperconectividad digital, las redes sociales como armas letales para la salud mental… la empatía, la ayuda, la amistad, la comunicación…
La obra es imprescindible porque en Invisible, nos asomamos al espejo incómodo del acoso escolar. Un espejo que hace visible, muy visible, lo que parece invisible porque todo el mundo mira hacia otro lado o sencillamente, mira sin ver. Solo quien tiene la cicatriz sobre su espalda es capaz de dar el puñetazo en la mesa y decir ¡BASTA! Es una obra que te toca, te remueve y te interpela seas quién seas, independientemente de las experiencias que hayas tenido porque (como se comentó en el coloquio) no todo el mundo ha sufrido o ejercido acoso en su infancia pero sí alguna vez hemos sucumbido a la tentación de mirar hacia otro lado: ante un caso de abuso, alguna injusticia o situación incómoda. Porque el acoso escolar no es una historia de buenos y malos. Es una herida profunda, y a menudo silenciosa, que deja cicatrices difíciles de curar.
Invisible tira de la manta del silencio, cómplice o no, que en ocasiones puede tener consecuencias terribles.
Al margen de la historia, que me pareció genial cuando leí a Eloy Moreno, es justo reconocer el gran trabajo que han hecho Josep Maria Miró (dramaturgia) y José Luis Arellano (dirección) en la adaptación teatral que no ha tenido que ser nada fácil. La interpretación de LaJoven es absolutamente excepcional -Javi Morán (Invisible), Marcos Pérez (MM), Juan Acedo (Zaro), Iballa Rodríguez (Kiri)- y mención especial merece Mabel del Pozo, una auténtica dragona escénica. ¡Bravo!
Sobrecogedora y necesaria. Invisible es una prueba más de que el teatro puede transformar el mundo.
