Jugar con fuego es, sin duda, una Zarzuela diferente ya solo porque se desarrolla en los alrededores de un estadio de fútbol actual. Antes, durante y después del partido.
Originalmente sucedía en los alrededores de una verbena, en el Palacio del buen Retiro y en un manicomio, pero la directora de esta adaptación, Marina Bollain (hermana gemela de Icíar Bollain) decide traerla al presente en este contexto en el que, efectivamente, la diferencia de clases está igual de presente que en aquellos de entonces: mejores y peores palcos, ricos que disfrutan del espectáculo y no tan ricos que se disfrazan de mascota del equipo.
Es en este contexto donde la Duquesa de Medina se enamora de quien no debe (alguien sin muchos posibles más que alguien con) y empieza una historia que se desarrolla con mucha gracia y mucho ritmo.
Lamentando quizá que la escenografía o la iluminación sea algo más dinámica, estamos ante un espectáculo interesantísimo a nivel musical e interpretativo. El altísimo nivel del coro siempre hace que una sienta que está en un lugar importante, imponente, que el teatro sigue siendo un lugar donde vivir a ratitos.
Destaca especialmente la soprano, Ruth Iniesta, la gran protagonista, la gran mujer que tiene derecho a enamorarse de quien quiera. Algo que parece de lógica aplastante ya en el presente pero que a veces todavía no lo es tanto.
Sin duda, un gran plan para disfrutar del día del teatro.
