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La muerte de un viajante: Vidas grises

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La muerte de un viajante → Teatro Infanta Isabel
30/10/2021

Estrenada por primera vez en 1949, Muerte de un viajante de Arthur Miller posiblemente sea una de las obras maestras del teatro estadounidense. En este montaje encabezado por un grandísimo Imanol Arias (que comparte escenario con su hijo por primera vez y cuyo personaje me recordaba en ciertos momentos al de Antonio Alcántara), se nos cuenta la historia de Willy Loman en el ocaso de sus días. El escenario (sobriamente decorado) y el vestuario nos remiten claramente a las vidas grises de sus personajes. El gris se ha empleado a menudo como un color aburrido para representar la rigidez del mundo de los adultos, frente al mundo infantil, repleto de imaginación. Piénsese en esa transición que realiza Dorothy del mundo en blanco y negro al fantástico technicolor en El mago de Oz (1939), o también a todas esas vidas monótonas y anodinas de los «hombres grises» (los ladrones de tiempo) que nos mostraba Michael Ende en su novela Momo (1973), Nunnally Johnson en la película El hombre del traje gris (1956), Billy Wilder en El apartamento (1960), John Kahrs en su cortometraje de animación Paperman (2012) o Mark Osborne en su genial adaptación cinematográfica de El Principito (2015), a partir del libro de Saint-Exupéry.

En Muerte de un viajante todo resulta gris. No es un gris como el del cine clásico, sino un tono deliberadamente asfixiante, deprimente y estremecedor que obliga a sus personajes a buscar una «tregua» (como el título de la novela de Benedetti) en otras alternativas como el amor, aunque este proceda de una infidelidad. El texto constituye un alegato contra la falacia del sueño americano y la imposibilidad de ascenso en una sociedad competitiva, hipócrita y estancada que nos vende una idea que rara vez se corresponde con la cruda y desesperanzada realidad. En este sentido, la pieza se emparenta con otras obras como El gran Gatsby o Revolutionry road, que colocan al espectador frente a la siguiente e incómoda pregunta: ¿Estás llevando la vida que querías?

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