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La noche del año: Cambio de chip en 3,2,1…

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La noche del año → Pequeño Teatro Gran Vía
30/11/2020

He ido a ver al teatro algunas obras  sin mirar la sinopsis y sin saber apenas dos detalles de las mismas, pero es que así, no tengo expectativas o simplemente me gusta que esa compañía de teatro me sorprenda.

En el caso de La noche del año me ha pasado algo diferente. Había leído la sinopsis y había visto el cartel y pensé ¡Madre mía! ¡Here I go! , pero nada más entrar en la sala, desconozco si fue el ambiente, la música o la voz en off que te iba dando instrucciones por los altavoces, mi chip cambió radicalmente. María, cambió de modo «Grinch», a querer disfrutar al máximo de lo que la compañía me fuese a ofrecer.

Lucía, Lito y Noe son tres personajes totalmente distintos y opuestos que conviven juntos. Ellos van a celebrar juntos la noche más especial del año, pero lo que va a ocurrir después de la fiesta a la que acuden, y otros sucesos más, dejará huella en su forma de ser, pensar y tratarse entre ellos.

Me ha gustado mucho cómo están definidos los personajes y las personalidades de cada uno, pero también me lo he pasado bomba viendo las reacciones tan distintas de Lucía, Lito y Noe a los sucesos de una noche inolvidable.

Es una obra de teatro muy amena, muy ágil y divertidísima. Creía que el tipo de humor que me iba a encontrar iba a ser lo opuesto a lo que me encontré. Es un humor muy directo, muy natural y empleado en cada situación de forma muy acertada.

La noche del año es una obra de personajes, pero sin el humor que tiene y el texto de la misma, esta obra estaría vacía, pero sin los actores y actrices que la interpretan no sería igual, y esto es debido a que se nota la química y se nota la comodidad de Paula Reyes, Ger y Sara Herranz.

El texto de Carlos Mesa es muy original y está vivo. Es decir: no hay un solo hueco para desconectar de la obra, no hay un solo momento, en el cual, el espectador pierda el hilo o se sienta perdido. También es un paseo por una banda sonora muy lejana para algunos y muy cercana para otros. Lo que Carlos ha querido reflejar en su texto y que Víctor Páez ha sabido transmitir en escena, lo tendréis que ver vosotros mismos.

Desconecté de mi vida, de la monotonía y puse por 75 minutos una sonrisa en mi rostro y lo hice mediante una cultura segura.

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