Chevi Muraday presenta un solo de danza teatro en el que reúne sus 30 años de trayectoria sobre los escenarios. Una pieza en la que se abre en canal y nos expresa los miedos, las ilusiones o las dudas que le han acompañado siempre. Inspirada en los cinco ciclos de la luna, la obra representa el tiempo, el cambio y el renacer constante con la ayuda de un potente espacio escénico y una bellísima música que interactúan en todo momento con el protagonista.
No podía faltar la coreografía, ejecutada por un Chevi que, pese a sentirse cansado y no ocultarlo, se mueve con limpieza, exquisitez y perfecta armonía en sus movimientos. Él existe porque baila, baila para no morir, y ya no hay temor al error o al paso del tiempo: solo una celebración por el camino recorrido, los obstáculos superados, la madurez obtenida y la alegría por, simplemente, poder seguir moviéndose.
Así, el bailarín nos ofrece su cuerpo de la forma más honesta posible, con toda su humildad y humanidad. Nos entrega su más pura esencia, con lo bueno y con lo malo, sin esconderse. Aunque ya no sea el mismo joven que empezó su carrera, «Lo que queda» celebra con regocijo lo que un día fue, lo que es y lo que sin duda será en un futuro. Como él mismo dice: «Bailemos juntos sobre baldosas amarillas».
