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Los caminos de Federico: Senderos no hollados que sobrecogen con intensidad

Los caminos de Federico
4/11/2016

Los seres humanos somos trashumantes; la esencia del viaje reside en nuestro código genético. Es larga la tradición literaria en la cual Kavafis, Verne, Homero y Manrique nos hablaron de cambiar y fluir, de movimiento e inconformismo. Es preciso despojarse de ropajes inmovilistas y, ligeros de equipaje, abandonarse a universos sin fronteras. La literatura, la sensibilidad y la belleza son armas poderosas con las que iniciar cualquier periplo con garantías de éxito personal.

Lorca es un ciudadano del mundo. Adornado de todos los localismos posibles, con la autenticidad de quien se ha sumergido en las claves de su entorno, logra una dimensión global con imágenes potentes, con el conocimiento visionario de los genios, con la anticipación de los mártires y con la llave de una técnica aprendida, elaborada y trascendida. Lorca fue un gran viajero de dimensiones astrales; se atrevió a mezclar su entorno andaluz con negros estatuarios, metáforas galácticas, continentes descubiertos y atavismos telúricos.

El tándem Samuel Blanco-Flor Saraví nos acoge en este nuevo desplazamiento de palabras ya oídas pero siempre nuevas. Es otro concepto de viaje con raíces porteñas, donde Lorca vivió etapas luminosas y donde, con certeza, nuevas sorpresas nos aguardan… Continuar leyendo en Tragycom

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