¿Qué mejor manera de empezar el año que con un espectáculo de risas y magia indistintamente? Debo reconocer que la magia me impresiona desde siempre; hasta con los trucos mas clásicos como los de cartas y el de serrar a alguien por la mitad; pero lo que nos muestra Mag Lari va mas allá de la prestidigitación y del humor básico.
Desde el primer momento nos sorprende con una magia alucinante e impactante que nos deja con la boca abierta pero eso no es todo; tiene un sentido del humor tan extraordinario que nos hace carcajearnos durante todo el tiempo que dura el espectáculo. Es una obra donde no hay espacio para el relax porque constantemente nos hace partícipes de su show, ya sea subiendo a escena o hablando con nosotros.
La iluminación es – perdón por la redundancia- mágica ya que nos ayuda a vivir su mundo onírico. La música es grandiosa y perfecta para cada momento, muy bien elegida. La producción es impecable y muy bien medida.
Por último nuestro mago, que constantemente interactúa con el público y no da «puntada sin hilo» con sus ocurrencias y su sentido del humor; arropado por un equipo técnico y artístico que resaltan la actuación.
Un espectáculo para sorprender, divertirse, emocionarse y salir con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Qué más se necesita para ser feliz?
