Mía: Posesiva reflexión

Mía
18/03/2022

Conocí a Laura Mayo con su obra Ilusiones y me gustó mucho su actuación por su desparpajo y la naturalidad que nos mostraba en su papel.
Con la obra Mía he visto otra faceta de esta actriz que me ha dejado anonadada.
Mía es una obra dramática y la actriz nos deleita con un monólogo desgarrador con el que siempre está con una energía muy alta y es capaz de trasmítirselo al público, que siente lo mismo que ella.
Ya sabéis que los monólogos me gustan mucho, pero soy consciente de que si no lo das todo, sino te engancha desde el primer instante, desconectas totalmente. Sí, desconecté un minuto, pero porque un teléfono móvil empezó a sonar y desvié la llamada acusatoria hacia esa persona que faltó el respeto al equipo de esta obra, pero enseguida puse mis sentidos en lo que Laura nos contaba.
Miguel Valiente es el dramaturgo y el director de esta obra, y el texto resulta como el apellido del mismo: valiente y certero en cada reflexión.
Laura hace las pausas necesarias y adecuadas para que el texto no caiga en saco roto, para que el espectador pueda ser consciente de lo que acaba de decirnos.
Cada patada, cada golpe, cada palabra del texto cae como una losa en el espectador y se siente más liviana para la protagonista.
El silencio es demoledor en mía y Laura nos mantiene en tensión constante, ya que no nos lo dirá todo de golpe, si no que se irá desnudando lentamente frente a un público que se mantiene atenta a cada gesto, palabra…
Mía es de esas obras que hay que dejar reposar uno o varios días, puesto que sales muy tocada. Ojalá no existiesen textos como mía, pero desgraciadamente sigue existiendo violencia de género. Laura Mayo pasa por muchos estados en la producción y al quitarse la última capa que la proteje la vemos en todo su esplendor.
Una obra necesaria y una actriz maravillosa.

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