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Paisajes para no colorear: Grito de rabia adolescente.

Paisajes para no colorear
3/11/2019

Este es uno de aquellos montajes que sale de las entrañas, que te cae encima como una granizada por su visceralidad y su crudeza. El ejercicio de llevar nueve adolescentes chilenas encima de un escenario para explicar la vulneración de derechos que sufren en su país es realmente meritorio. Todo empezó hace unos años, cuando Marco Layera y Carolina de la Maza quisieron dar voz a las chicas de Chile y recogieron hasta 100 testimonios que después han servido para dar forma al espectáculo. A Paisajes para no colorear se habla de chicas marginadas por su opción sexual, de abusos machistas y violaciones, de niñas que son obligadas a ser madres, de violencia doméstica, de maltratos en centros de menores, y también de la involución que está sufriendo el país a manos de Sebastián Piñera.

Para mostrar todo esto, el espectáculo utiliza el vídeo, la música, las coreografías, el humor y todas las herramientas necesarias para conseguir un espectáculo potente, pero también entretenido y teatralmente interesante. Desde la primera escena, con los llantos del bebé que interrumpe el número musical, hasta la parodia de las señoras de la derecha, atabiadas con abrigos de piel y armadas de viejas costumbres y coaccionadoras intenciones… Y todavía hay un epílogo final, con la declaración de intenciones de todas las actrices de cara al público. Quizás es un momento excesivamente cargado de peso y afectación, después de lo que ya llevamos de función, pero no seré yo quien ponga inconvenientes a un espectáculo que intenta ser un grito de rabia, un desahogo artístico y liberador. Esto último, todo hay que decirlo, lo consigue plenamente.

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