Premios y castigos

De más a menos.

David García
Una opinión de David García
14/11/2016

Un grupo de actores se reúnen ante nosotros para mostrarnos en qué consisten determinados ejercicios de entrenamiento actoral. Poco a poco nos mostrarán cómo representa cada uno “un personaje cosiendo”, “una mujer que sufre” o un “personaje fumando a solas”. Te partes. Yo que he hecho y hago bastantes cursos de interpretación, incluido Arte dramático te aseguro que incluso hoy, muchos cursos son así. Los actores somos así. Muchas veces. Y claro, el público se descojonaba. Los actores que estábamos en la sala nos reíamos más incluso porque veíamos reflejadas muchas tontunas nuestras. Así transcurren los primeros cuarenta y cinco minutos. De momento bien; risas, buenos actores, desparpajo y un humor fino y certero. Pero de pronto comienza la representación de una historia costumbrista y el humor deja paso poco a poco al tedio. La sonrisa la principio se escapa floja, cada vez más floja hasta que se congela y acaba pasando del frío a la mueca pelín aburrida. Esta segunda parte, además de metida casi con calzador, es larga, aburrida, cada vez menos imaginativa y cada vez más soporífera. Los actores siguen igual de bien. Pero igual. Y poco a poco las risas y la caricatura se va vaciando de contenido y se queda convertida en una cáscara más vacía que lo que prometía la primera mitad del espectáculo. Final ingenioso que devuelve cierta sonrisa a la boca y hace que al menos salgas con cierto regustillo amable.

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