Todo lo que necesitas para ir al teatro

Proyecto Edipo: Gabriel Olivares y su «Black Mirror» particular.

Proyecto Edipo
18/09/2018

Los proyectos tienen siempre un aura de experimentación y provisionalidad. Sobre el mito edípico se teje otra trama paralela con toques locales cuya comprensión se dirige a los iniciados en la tauromaquia. Con ciertas dosis de suspense se van desgranando datos encaminados a la convergencia de dos argumentos, el clásico y el futurista, en paralelo.

La distopía es conflictiva; en el año 2030 una supuesta España antitaurina juzga mediante un tribunal ideológico y populista la digresión cargada de individualismo de un diestro. Buceando en su identidad, se añaden los ingredientes que completan el fresco de su personalidad. Todo se encamina hacia la tragedia concurrente con el Edipo helénico. El tono nacional lo añaden la terminología taurina, el vestuario y símbolos reconocibles con claridad. Visualmente, la apuesta es rica; se incluye la potente escena del toreo desnudo a la luz de la luna, salas de sacrificio y despiece en el matadero, la atmósfera asfixiante del centro psiquiátrico y ceremonias rituales con astas/ritones griegos.

Aunque el tema se intenta que sea común, los argumentos se ven forzados a coincidir de una manera poco natural en ambas historias. Del Edipo conocido no cabe añadir mucho; del matador, su a veces truculento entorno no favorece la suspensión de la incredulidad. No obstante, la labor del elenco, la iluminación y dirección escénica, el vestuario y toda la escenografía en general colaboran en el resultado global de esta apuesta. El tono trágico y dramático no se ha de lograr a base de elevar el volumen de la voz, a veces agotador cuando se abusa, desdibujando los matices y tonos intimistas… Continuar en TRAGYCOM.

← Volver a Proyecto Edipo