La violencia y la desnudez tiñen el argumento y lo tematizan, acercándolo a nuestra actualidad.

RIII

RIII
17/02/2017

Shakespeare es un pintor de pincelada fina que no rechaza ningún soporte; se mueve con comodidad en todos los territorios porque las fronteras de los géneros se diluyen ante su maestría. La tragedia toma nombre propio aquí para, convenientemente alejado de una actualidad contaminante, permitirse criticar a una monarquía usurpadora de derechos divinos que ejerce el poder injustamente.

En épocas de mudanza, parece lógico que se recurra a pesos pesados como Shakespeare; las apuestas seguras permiten atravesar torrentes sin perecer en el intento. Tal vez por ello, se agradece que retos como el que nos ocupa, este Ricardo III, se alejen de la convencionalidad para presentarnos un elenco multifuncional con una escenografía austera en esta primera producción de El Umbral de Primavera.

Es tarea compleja cumplir todos los presupuestos del autor; con suerte desigual se afronta este proyecto: los actores viven sus papeles con técnica eficaz y poderosa, con firmeza y buena escuela, con admirable convicción. Extraordinario Raúl Ferrando, bellísimo en la fealdad de su personaje. La adaptación del texto se fija en determinados rasgos obviando la literalidad y sacrificando pasajes tradicionalmente significativos. Al perder la linealidad expositiva, también… Continuar leyendo en TRAGYCOM

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