Este espectáculo habla sobre la comunicación -o incomunicación- en la sociedad actual. Una propuesta que ahonda en la dificultad de las relaciones humanas en un mundo donde priman las redes sociales, la distancia (física o no) y una agobiante y preocupante deshumanización.
El texto y la dirección de Iván Andrade aprovechan muy bien los recursos que tiene al alcance, y poco a poco construyen un mosaico que encaja, que emociona y que convence. Es muy interesante también como el espectáculo aporta su punto de humor, el de los jóvenes que se comunican solo por redes y cómo esto nos despierta cierta ternura. La cuidadosa interpretación de todo el reparto acaba haciendo el resto, a pesar de que durante el más de año y medio de recorrido del espectáculo algunos personajes han sufrido cambios de actor o actriz.
En definitiva, un espectáculo que a pesar de tratar un tema bastante recurrente nos ofrece una visión muy nítida y esclarecedora. Una dramaturgia a prueba de bombas que acaba dando un gran resultado.
