Teatro Sin Red: Archipiélago: We are islands

Teatro Sin Red: Archipiélago
28/02/2022

Ángela Villar, Pablo Castañón, Jesús Sarmiento y con la colaboración de María Besoy es el elenco encargado de llevarnos por ese archipiélago que, metafóricamente hablando (o no), es ese lugar o espacio en el que vivimos seguros y en el que hay algo o alguien que nos agarra fuerte y nos da seguridad, pero también esa persona nos separa de lo que sería vivir en una isla y tener otra perspectiva de la vida, de quiénes somos y de lo queremos.

Una obra a tres bandas o a tres personajes que toman decisiones pensando en los demás, pero dejando a un lado sus propios sentimientos y lo que realmente quieren de manera individual.

Algo que me llamó especialmente la atención fue que, en los momentos decisivos, la obra se torna en monólogos y lo que no se atreven a decirse entre ellos tres (Paula, Óscar y Dani) sí que nos lo cuentan al espectador como si fuéramos su confidente. Así, somos testigos de estos miedos, incertidumbres y decisiones mucho antes que la persona implicada dentro de la obra.

Me sorprendió y me dolió ver cómo un ‘te quiero’, que es una expresión tan bonita de amor, se tornase en una huida hacia atrás por parte de un personaje y hacia delante por parte de otro.

Destacaría las profesiones de los tres personajes de ‘archipielago’ que son: un psicólogo, una periodista y un escritor. Me chocaron, pero por esas contradicciones bonitas, de porque sea un psicólogo tiene que estar seguro de si mismo o saber lo que quiere o por ser escritor…

La obra juega con eso también y hace que el espectador en un principio dé las cosas por sentado para luego empezar a cuestionárselas.

Por otro lado, tenemos esas canciones que suenan y forman parte de la narración como un personaje más con mucho que decir, pero que es invisible, y es que nuestra vida está llena de música que nos acompaña en todos los momentos: los más bonitos, los malos, los difíciles, etc.

Ángela Villar, Pablo Castañón y Jesús Sarmiento son los encargados de mostrarnos sus vidas, y algo original en el guion y que disfruté mucho es que no sabemos si lo que estamos viendo y nos están contando es un nuevo libro de Dani o es un pensamiento en voz alta, o ambas cosas.

Los escritores se suelen inventar vidas, pero que Dani nos muestre un poco de la suya es algo que me enamoró y otro aspecto más que positivo del texto de la obra.

Eso sí, me quedé con ganas de saber qué fue lo que pasó tras esos meses de silencio en lo relativo al personaje que interpreta Ángela Villar. Es decir, ¿cómo dio tantos pasos?

Tengo la impresión de que no nos lo han querido dar todo por escrito y que en la obra también hay espacio para la imaginación, para que el espectador pueda pensar o hacer sus cábalas.

Una historia en la que te enseña que para querer a alguien tienes que empezar por ti mismo.

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