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Todos queríamos a Alber: Amistades peligrosas

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Todos queríamos a Alber → Teatros Luchana
19/09/2021

Es la segunda vez que veo una obra dirigida por Noelia Nogueira y con Ángeles Calderón como una de las protagonistas. Noelia es una joven directora emergente con gran talento para la dirección y se nota de manera sobresaliente en todos queríamos a Albert.

Ángeles Calderón, Rita Liarte, Pablo Sevilla y Javier Ruesga es el elenco elegido para esta obra con texto de Ignacio del Moral. Los cuatro actores y actrices juntos son como los fuegos artificiales antes de explotar, ya que como espectadora: me crearon expectación, me dejaron sin palabras, me dejaron con ganas de conocerles más y también de saber más cosas de Albert, aunque hay personajes que en el instante que empiezan a hablar o hacen alguna cosa, como que les pones la cruz o te crean un rechazo inmediato y es el caso de Albert.

El lugar elegido para dar vida a esta obra es un tanatorio, un lugar que puede resultar tétrico, triste, espeluznante, aunque para nuestros protagonistas resulta revelador y es que en los silencios acumulados a través de los años y que se supone que en un velatorio se debe de guardar silencio, como que este lugar es catártico, es un espacio en el que las palabras resonarán más altas que esos instantes pasados.

Javier Ruesga hace de Albert y su papel es de esos que o lo haces bien o te cargas la obra con todo el equipo, pero sinceramente, se crece con los minutos y creo que el espectador no conocerá realmente como es o lo que es capaz, si, se hará una idea, pero como la punta de un iceberg.

Ángeles Calderón me ha encantado. Tal y como os decía al principio de esta humilde opinión la pude ver con su anterior obra y me gustó mucho, pero es que desde el minuto uno nos deslumbra con su fuerza escénica.

Desconocía a Rita Liarte y Pablo Sevilla, pero ponerse en su piel como persona (si me ocurriese) y como actores es muy complicado, pero en sus roles y en su posición como amigos de Albert están geniales.

Es una obra compleja y el final deja muchas interrogaciones, ya que desconocemos realmente a Albert, pero ¿es lo que quería él? ¿por qué era de esa manera? por no hablar del texto que es complejo y está lleno de cavidades, capas y texturas.

Muchas veces queremos responder a todo y tener respuestas de todo, pero todos queríamos a Albert te deja sin todo atado, pero con un gran alivio, aunque pueda sonar mal, pero para tener personas así a nuestro lado, mejor no tener a nadie.

Me gustaría poder ver a Adrián, Ana y Lea años después y preguntarles mil cosas.

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