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Traición: ‘Traición’ sería no ver esta obra

Traición
7/09/2020

No todas las representaciones logran inquietar al público. Esta sí. Porque va más allá de un triángulo amoroso. Tiene que ver con una pelea por la contención de deseos. Y ahí todos caemos, nos identificamos. Una lucha clara entre lo que creemos, queremos y hacemos. O sea, historias de personas de carne y hueso con sentimientos a flor de piel… donde la mentira, la manipulación, y claro, la traición, se apoderan del escenario.

Tres interpretaciones complejas, conmovedoras y maravillosas de Irene Arcos, Raúl Arévalo y Miki Esparbé. Una de las piezas más aclamadas del británico Harold Pinter que empieza por el final, un tempo dramático, feroz y cautivante que logra el director Israel Elejalde y una adaptación estupenda de Pablo Remón. Y por si fuera poco, un piano delicioso de la mano de Lucía Rey que acentúa los duelos de palabras o subraya los silencios ensordecedores.

Me he ido del madrileño teatro Pavón Kamikaze con la sensación de querer saber más de la historia, de sus personajes; preguntas y respuestas de las que se encargará mi imaginación. ‘Traición’ es de esas obras que te generan ganas de repasar el trabajo del autor, buscar, investigar post función. No te vas así… sin más.

Y no puedo dejar de decir: ¡Qué bonito ha sido volver al teatro! El público ha aplaudido enfervorecido a los actores. Los intérpretes han devuelto ese abrazo con otro aplauso al público que ha confiado en la cultura y que ha regresado. Porque esto es un equipo: el que se sube al escenario y el que se sienta en la butaca. Los teatros han levantado el telón con cuidados extremos, solamente queda volver: porque son espacios seguros. Y necesarios.

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