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Yo solo vine a ver el jardín: Un banquete de deseo y autoplacer

Yo solo vine a ver el jardín
17/12/2021

Yo solo vine a ver el jardín, del Colectivo Amor & Rabia, parece un campo de flores silvestres hasta que aparece Aglaya. Interpretada por una brillante Lluna Issa Casterà, este personaje hace añicos la inocencia que se intuye tras el título de esta obra. Revienta la búsqueda del amor inicial y convierte el escenario en un terreno fértil para las relaciones poliándricas.

Carla Nyman, dirección y dramaturgia, completa esta adaptación teatral que parte de un texto de Feliciana Enríquez de Guzmán. Primera sorpresa. Nyman recupera a una autora del siglo XVII para abordar los deseos, las inseguridades y los tabúes que todavía hoy están vigentes. Mantiene la acidez original y lo hace a través del lenguaje socarrón y de una puesta en escena cargada de elementos tecnológicos.

Resulta interesante el empleo de los juguetes infantiles y sobre todo su evolución, es decir, cómo adquieren nuevos significados a medida que son utilizados. Prescinden de su naturaleza cándida y se transforman. También son sugerentes las decisiones de dirección que relaciono por momentos con el «cinéma verité». Ese tratamiento espontáneo y naturalista parece lanzarnos una pregunta. ¿Vienes solo a ver el jardín o quieres sumergirte en él?

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