¿Quieres pecar conmigo? No es que me esté insinuando, que a lo mejor también, pero es que ése es el título de la obra en la que aparece el actor Ernest Fuster, que nos acompaña hoy para hablar de pecados, llegar a fin de mes y otros deportes de riesgo. Un actor esencialmente musical, que ahora nos presenta una comedia que no tiene música, pero sí muchos momentos desternillantes. Una obra que podemos —o quizá sería mejor no— tomar como manual de supervivencia para el día a día, pero que, eso sí, no te puedes perder bajo ningún concepto. Puedes verla en el Teatro Nuevo Alcala hasta el 22 de marzo.
Hablando de pecados…¿Cuál es el pecado más teatral para ti? La soberbia, por ejemplo…
Sí, es verdad. Porque la soberbia hace que muchos personajes pierdan un poco la visión de la realidad de alguna manera.
¿Tú eres especialista en algún pecado en particular? ¿Cuál es el que mejor se te da?
La gula sin duda. Es mi gran placer.
¿Has llorado más por amor o por mirar en la aplicación del banco lo que te queda en la cuenta?
Creo que he llorado más por amor. Por suerte, llevo ya muchos años trabajando en esto y puedo decir que soy de ese famoso 7% que consigue vivir de la profesión. Aunque sí es verdad que intento diversificar mucho mi trabajo para no arriesgar.
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