Regüeldo entrelaza humor absurdo, canciones de amor, amistad y melancolía en una obra sobre la finitud de la vida y sobre cómo la necesidad del otro puede salvarnos de nuestras propias tristezas.
Ona anuncia, feliz, que va a quitarse la vida y pide a sus amigas, las gemelas Artura y Asunción, que se hagan cargo del cuerpo. Ellas no terminan de creerla: Ona “nunca acaba las cosas que empieza” y sospechan que todo tiene que ver con Miércoles, una estrella de rock que nunca le ha correspondido.
Mientras organiza su propio entierro, Ona expone las razones por las que considera que vivir no merece la pena y formula una absurda, solemne y radical teoría sobre el amor. Entretanto, Miércoles ofrece, a un lado del escenario y solo en la cabeza de Ona, un concierto en su honor.


