Blanca Desvelada

Emoción y verdad

Carles Armengol Gili
Una opinión de Carles Armengol Gili
27/10/2016

A pesar de que hay un sabor lejano a Dulce Chacón y Benito Zambrano en esta obra (La voz dormida, Solas) podemos asegurar que Alejandra Jiménez Gascón -actriz y autora de la pieza- ha conseguido un texto de planteamiento original y de magnífica resolución. Si uno no sabe nada de esta Blanca Desvelada quizás irá perdido durante el primer cuarto de hora, pero pronto todo empieza a encajar y al final vemos que el montón de personajes interpretados por Jiménez no están sólo para demostrar el virtuosismo de la actriz sino que sirven a la historia de forma admirable. Y es precisamente la buena dramaturgia y la acertada dirección de Montse Bonet lo que hace que estemos ante un espectáculo redondo, y que salgamos del teatro emocionados, amando a todos los personajes… y también a esta actriz maravillosa.

Lo que hace Alejandra Jiménez Gascón encima del escenario es realmente formidable, ya sea por la pulcritud de sus cambios de registro o por la emoción y la verdad que desprenden todas sus intervenciones. Estará en escenarios de pequeño formato, que es lo que requiere la pieza, pero la ejecución de su monólogo no tiene nada que envidiar a la de Blanca Portillo en El testamento de María o a la de Carmen Machi en Juicio a una zorra. Esta está siendo una gran época para los monólogos femeninos, porque si sumamos los de Esperanza Pedreño o Lolita Flores podríamos decir que estamos ante un fenómeno digno de estudio, impulsado seguramente por la crisis pero también por actrices valientes que se atreven con todo.

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