Simplemente espectacular. Desde el momento en que cruzas la puerta del teatro, dejas de estar en Madrid para sumergirte en la atmósfera vibrante del Kit Kat Club. La puesta en escena es un despliegue que te atrapa desde el primer ‘Willkommen’.
Lo que realmente eleva esta producción a otro nivel es la orquesta en directo. Son absolutamente brillantes en cada número te envuelven por completo, haciendo que la experiencia sea mucho más orgánica y potente que si fuera música grabada. Se nota la complicidad entre los músicos y el elenco, y ese sonido del jazz de los años 30 es, sin duda, uno de los puntos más fuertes del show.
El equilibrio entre el espectáculo visual y la carga emocional es perfecto. Las coreografías son eléctricas y las interpretaciones te ponen los pelos de punta, logrando que pases de la risa y la fiesta a un nudo en el estómago cuando la trama se oscurece. Creo que es una experiencia necesaria, no te pierdas este Cabaret.
