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Chicas y chicos: Y si la realidad machista se nos cuela en la vida, ¿qué se hace?

Chicas y chicos → Teatro Galileo Quique San Francisco
3/12/2019

Uno piensa que la vida avanza, evoluciona y, lo que antes eran problemas, hoy debieran ser soluciones… Hasta que nos topamos con el machismo. Violencia de género, discriminación, techos de cristal, siguen a la orden del día y eso hace que textos como Chicas y chicos de Dennis Kelly sean tan importantes de poner sobre el escenario.

Chicas y chicos es un monólogo, dirigido por Lucía Miranda, que refleja la vida cotidiana de cualquiera de nosotros y nosotras: Familia, amor, sexo, amigos, hijos, trabajo. Aspectos que entran dentro de nuestra vida, como entran en la de ELLA, la protagonista de esta historia que, después de beberse la vida, como nos la hemos bebido cualquiera, lucha por lograr un equilibrio en pareja, hijos incluidos, y perseguir un entorno laboral de éxito. Asistimos a su crecimiento personal y profesional, lo celebramos junto a ella, hasta que todo lo que brillaba se hace añicos con un zarpazo de realidad. Pero, ¿por qué? Hay un detalle: ELLA es mujer…

Antonia Paso se enfrenta por vez primera a un monólogo y lo hace poniendo sobre el escenario todas sus armas como actriz para moverse en la fina línea que hay entre el retrato demoledor y el melodrama. Los ritmos, los cambios de tono, son complejos, se salta de corretear por la escena persiguiendo a dos niños juguetones y contestones – ¡Qué importante es la labor del espacio sonoro creado por Irene Maquieira! – a sujetarnos la barbilla para obligarnos a no retirar la mirada de una situación que quisiéramos ignorar. La propuesta es capaz de llevarnos de la mano por ese sendero, sin victimizar al personaje e incluso con humor, aunque aún sea evidente la fragilidad de las primeras funciones. Solo un «pero»: Creo que jugar a cambiar de voz y caricaturizar a los otros personajes que intervienen en la historia es algo que le va a la contra a la actriz y resta verosimilitud al conjunto. Antonia posee armas suficientes para lograr que el público «vea» sin evidenciar. De hecho en Chicas y chicos, además de su estupendo tono para la comedia, la actriz, se descubre con un peso dramático que será interesante poder seguir descubriendo en futuras propuestas.

Chicas y chicos nos zarandea para hacernos conscientes de esta otra realidad que, como solo sale en las noticias, parece que nos duele menos. Hasta que el cristal del televisor se requebraja y el problema se nos cuela en la vida. Y entonces, ¿qué se hace?

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