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Ding Dong: Risas de una noche de verano

Ding Dong
3/07/2018

Ding Dong, escrita por el francés Georges Feydeau en 1896 (nombre original “Le Dindon”), demuestra la universalidad de ciertos temas. En este caso: los temidos “cuernos” y el distinto rasero con el que se mide el acto dependiendo si se es el sujeto activo o el paciente. Vamos, si los pones o te los ponen.

Una versión más de la típica historia de enredo chico-casado se enamora de chica-casada cuyo marido es casualmente amigo del chico-casado y que, a su vez, tienen sendos amantes/pretendientes que son, para más inri, amigos entre sí y residentes en París.

Diferentes encuentros entre ellos empiezan a hacerles sospechar de los mencionados cuernos. Diferentes trampas para descubrirse in fraganti unos a otros darán pie a situaciones enrevesadas y muy divertidas que arrancarán más de una sonrisa (y diez, y veinte…) al más sieso de los espectadores.

Con esta temática mil y una veces vista desde diferentes prismas a lo largo de la historia del teatro/cine/literatura nos encontramos con una adaptación del texto fresca y rápida, dirigida por el ya (muy) habitual en la cartelera madrileña Gabriel Olivares que todavía tiene en cartel otras dos comedias que yo haya disfrutado, Burundanga y El Reencuentro, igualmente recomendables.

Los actores llevan a cabo una gran ejecución del texto al que imprimen un ritmo frenético que hace que la obra fluya sin decaer en ningún momento. Cabe destacar que los actores están siempre en escena y que, cuando no representan su papel, se convierten en un genial atrezzo al servicio de la obra.

Mención especial para la escenografía y el vestuario de los que no desvelo nada para no chafar el efecto sorpresa.

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