El año del pensamiento mágico
18/11/2016
Salí como entré. O sea…

No es obligatorio ni mucho menos, que un espectáculo tenga pretensiones de cambiar el mundo. Ni siquiera que intente plantearte preguntas. Pero de ahí a que lo que te cuenten te importe cero hay un mundo.
Confieso que las tribulaciones de una burguesa afectada y con unas preocupaciones y unas emociones en tonos pastel me tocan bastante poco. El texto parece como dedicado a señoras de alta alcurnia cuya mayor preocupación es que salgan tarde de pilates y lleguen tarde al brunch para el que habían quedado con Chuchita y con Fufi. Lo peor es que cuando parece que se atisban derroteros algo más interesantes como la irracionalidad del dolor, la imposibilidad de llenar una ausencia o el espacio que ocupa un pérdida, justo en ese momento la autora decide volver al salón de té y al almíbar. Es su vida y ella verá. Pero con ese pudor protector sólo consigue que mi interés de despegue aún más. Jeannine Mestre es muy buena y domina infinidad de registros. Las transiciones y el camino emocional de su personaje los tiene claros y sabe navegar de un estado a otro. Pero lo hace con poco ritmo, con demasiada celeridad y sin buscar unas transiciones orgánicas sino la velocidad. Además enfatiza demasiado cada palabra y cada sílaba y con eso consigue el efecto contrario al que busca, que es que no acabe teniendo fuerza ninguna palabra porque suenan todas iguales. Y la preocupación por pronunciar los nombres con un acento exagerado y artificial tampoco ayuda a que uno simpatice ni con el personaje, ni con la actriz ni con lo que le sucede.

 

Pincha AQUÍ si quieres leer el comentario que escribí en su momento en mi blog DESDEELPATIO.

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El año del pensamiento mágico

El año del pensamiento mágico

Monólogo a partir de la dura experiencia que atravesó la escritora estadounidense Joan Didion, ante la pérdida de dos seres queridos: su marido muere mientras que su hija está en coma. Relato intenso, pero con más humor de lo que uno se imaginaría, y desconcertante.

Cuando la estrenó con Vanessa Redgrave, el director de escena David Hare afirmó que la obra pasa de mero testimonio a ser una “pieza didáctica”, una advertencia, en la que el espectador observa lo que espera poder evitar en su propia vida.

La interpretación de Jeannine Mestre (con “admirable serenidad”) y la puesta en escena de Juan Pastor (“delicada orquestación dramática”) nos guían por este pensamiento mágico que imbuye la realidad, la introspección y el camino hacia la aceptación.

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