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El curioso incidente del perro a medianoche: Puedes sentir el autismo por dentro y por fuera

El curioso incidente del perro a medianoche
27/11/2019

Una historia de infidelidades y venganzas sencilla.

Una investigación que desemboca en un viaje sencillo.

Una resolución imposible de un examen inalcanzable para la mayoría.

Con esto no se construye una historia atractiva para una obra de teatro. No es interesante… a no ser que… el protagonista sufra de autismo.

Una obra teatral impecable que viene avalada por un porrón de premios importantes (Oliviers, Tonys, Drama Desk Awards…). Podría hablar del MAG-NÍ-FI-CO trabajo de Raúl Pulido como el chaval autista, podría hablar de la apabullante factura técnica, podría hablar de ese juego de romper la cuarta pared en varios momentos o podría hablar del muy mejorable trabajo actoral de algunos de los actores secundarios; pero no. Quiero hablar de como en una obra de teatro consiguen sumergirnos natural y dolorosamente en la mente de alguien con autismo. Salgo con la sensación de pensar, sentir, sufrir como ellos. Es tan diferente a lo que pensaba que sabía, que salgo con la sensación de haberme puesto en la cabeza durante una hora y media un cerebro con autismo, casi como el que se prueba unas gafas con cristal rosa y se sorprende de hasta que punto el mundo se ve rosa a través de esos cristales.

No me han contado como siente alguien con autismo, no, me han puesto unas gafas con cristales de autismo y me han hecho vivir una historia sencilla para cualquiera, pero con esos cristales.

No es la historia mas entretenida que he visto, ni la mas divertida, ni la mas tierna, no; pero nunca había tenido una experiencia así.

Le queda poco en Madrid, no os la perdáis.

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