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George Orwell: 1984: Tan vigente como siempre

George Orwell: 1984
22/10/2018

Pone los pelos de punta imaginarse un mundo como el que Orwell describe en su novela más conocida. El autor británico describe una sociedad completamente alienada, engañada y controlada por un poder supremo central, el gran hermano, que ve su auge tras el fracaso de la democracia tal como la conocemos. En estos tiempos de crisis política en la que resurge con fuerza el fascismo contra el que Orwell luchó en el corazón de la Europa que creíamos tan democrática, no resulta descabellado creer que podamos tener que volver a enfrentarnos a un poder totalitario. El autor ya en 1949 nos habla de un dominio total de la tecnología sobre el hombre que puede recordarnos a los tiempos actuales de redes sociales y smartphones. Hoy, que si no estás on-line no existes, es perfectamente factible que un poder antidemocrático te controle a través de la tecnología actual.

La función decide no adaptar la novela de Orwell a nuestros tiempos, algo que habría sido algo muy interesante de ver, opta por montarla siendo fiel a la novela. El director Carlos Martínez-Abarca apuesta por una escenografía llena de televisores que dan ese ambiente asfixiante que viven los personajes controlados a través de pantallas y crea una atmósfera de tensión gracias a la actuación de sus actores y a lo desnudo y crudo del resto de la escenografía. Realmente la obra transcurre dominada por la sensación de intranquilidad que viven los personajes. Me pareció excepcional la manera de montar las últimas escenas, y realmente me dejó una sensación de desolación.

Alberto Berzal encarna al protagonista, Winston, con todos los matices que tiene y realmente nos hace vivir el viaje por el que transita el personaje con todos sus matices. Es un currazo sostener todo el peso de la función como lo hace y sale airoso de la tarea de encarnar a un personaje tan difícil con un arco final tan brusco. Luis Rallo, por su lado, destaca en presentar de manera poco maniquea un personaje tan oscuro.

Esta es una función muy interesante para el público actual, recomendada especialmente a los jóvenes.

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