Nos adentramos en el mundo de George Orwell; distopía, anarquía, rebelión, maquinaria política represiva…
En sus obras se ven reflejadas la lucha contra el totalitarismo y el cuestionamiento a las normas impuestas por unos gobiernos opresores que, en principio están por el bien del pueblo pero en realidad, solo buscan su propio beneficio; todo ello envuelto en una pátina de supuesto bienestar social.
En esta obra versionada por Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez-Abarca, podemos admirar el trabajo titánico que realiza el plantel de actores soberbiamente dirigidos por Carlos Martínez-Abarca.
David Lázaro está increible en su personaje del valiente Winston Smith, protagonista de la obra y víctima del «Gran Hermano»; una entidad que controla a toda la sociedad en todas partes y de la que nadie puede escapar a su ferreo control ni osar tener ningún pensamiento disidente. Cristina Arranz interpreta a Julia, el amor de Winston, con la que se atreve a vivir una fantasía que como casi todas; acaba estallando en la cruda realidad. En el otro lado de la balanza Javier Ruiz de Alegría, representa a las fuerzas del orden terroríficamente represoras y por último Javier Bermejo que interpreta a los demás personajes de este drama con total verosimilitud.
La escenografía claustrofóbica, simboliza una fría fábrica donde acechan multitud de televisores vigilándonos: a los personajes y a nosotros.
Una obra inquietante donde podremos disfrutar de un montaje muy elaborado y que puede que nos deje la sensación de estar siendo vigilados por ojos…
