«Giselle» es un ballet del siglo XIX cuya música es de Adolphe Adam y la coreografía de Jules Perrot y Jean Coralli. Narra el enamoramiento de una campesina por un conde, y al descubrir el engaño de este, muere de sufrimiento…pero aquí acaban las similitudes. La puesta en escena es distinta, incluso la música ha cambiado. Ahora la visión contemporanea es la protagonista.
Nos reciben con un baile desenfrenado mientras nos sentamos. Los distintos actores y actrices nos van narrando las desventuras de nuestra protagonista interactuando con nosotros, haciéndonos reir, disfrutar y sentir.
Durante el segundo acto la mirada de la protagonista, Carmen Adrados, nos invita a acercarnos a ella y a hacer realidad sus sueños. Durante este periplo, se va generando una corriente de energía positiva y empatía entre todos los asistentes y ella. Acabamos formando parte de los sueños de Giselle.
La iluminación es trepidante y activa y la puesta en escena está cuidadosamente pensada.
SI hay que decir algo mejorable sería la duración un poco excesiva de algunas escenas pero esto es peccata minuta en comparación con la magia y la sensibilidad que emana la obra.
Un espectáculo donde los actores y actrices de la Ferviente Compañía lo dan todo, como nos tienen acostumbrados; donde entramos en un mundo onírico que nos lleva a un estado de paz, tan necesario en nuestra vida.
El equipo de Nave 73, como siempre, fantástico y atento.
En resumidas cuentas: es el mejor plan para cualquier tarde.
