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El entusiasmo en 80 voces

Gospel Forever

Gospel Forever
27/04/2026

El lunes pasado acudí a este Gospel Forever en un teatro Nuevo Alcalá convertido en sala de conciertos, que rezumaba algo de escenografía de Wicked por la embocadura del escenario.

Inició la noche con el director y los músicos situados sobre el escenario y, rodeando a los espectadores, como acogiéndolos, 80 miembros del coro cantándonos, a cappella, desde los dos pasillos del patio de butacas. Un fabuloso comienzo, para empezar a poner fin a un lunes gris y apesadumbrado, como todos los lunes que no son vacaciones.

Las protagonistas, 80 voces de todos los colores, varias solistas fantásticas y un solista carismático, Didier Likeng, que con su traje blanco, el control de una voz de bajo profunda y maleable y una presencia en escena deslumbrante, de galán antiguo, lideraba un coro afinado y muy entusiasta, disfrutón, de felicidad contagiosa, que invitaba a hacer una inmersión absoluta, a olvidar el mundo durante casi dos horas.

Yo adoro ver los conciertos desde los bancos de coro en los auditorios, por una razón sencilla: me hipnotiza ver hacer música, me subyuga perderme en los gestos del director, frente a mi, sintiendo, modulando, expresando los matices de la partitura que está interpretando en riguroso presente.

En este caso, desde mi butaca experimenté ese disfrute de los ritmos contagiosos, de las voces, de fundirme en algún coro con todos los asistentes, pero gocé sobre todo con la conexión entre los 80 cantantes, que transmitían y contagiaban toda su emoción con la voz y los gestos. Una gozadera, ver disfrutar y escuchar disfrutar de esa manera, un lunes.

Ojalá muchos lunes de Gospel más. Oh, happy day!

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