Podríamos hacer una conjetura para saber si la obra de teatro que hemos visto nos ha gustado o no: si querríamos volver a verla una segunda vez. A Hamlet 0.1 querría volver una segunda y una tercera vez si pudiera. Y seguro que cada vez pensaría lo mismo que pensé justo cuando acabó: ¡qué gran función!
Dicho esto, empezamos. Los apasionados de la obra de William Shakespeare ( somos miles, ¿n?) vamos siempre a los teatros donde se representa una obra del autor inglés del cual todavía hoy se sabe muy poca cosa. Aquí, las representaciones de Hamlet han marcado hitos históricos, y a buen seguro que muchos recordáis al actor Julio Manrique haciendo el papel del príncipe danés (con dirección de Oriol Broggi) o la obra que representó la compañía La Perla, también dirigida por Oriol Broggi, en el cine Aribau para celebrar los 60 años del cine. Todas, inolvidables.
Ahora bien, con Hamlet.01 nos enfrentamos con una obra muy diferente. Para empezar, es un monólogo, un único actor (Enric Cambray), para seguir hay comentarios interpretativos de las frases del texto con humor, mucho de humor, y también comparación con otras obras literarias y cinematográficas. Dicho de otro modo, Hamlet.01 es la conversación de un actor sobre la primera escena de la obra.
Hay toneladas de erudición en cada una de sus palabras, pero están dichas con tanta claridad que todo ello parece incluso improvisado. Pero no, no hay nada improvisado. Estamos ante una obra brillante como nunca antes hemos visto, y que nos hará entender por siempre jamás la primera escena (lo vuelvo a remarcar) de la obra de teatro escrita por el escritor inglés.
Por todo esto, solo puedo desear tener más Hamlet.01 en nuestras vidas. Y el deseo tiene doble significado: más partes (está claro que estamos con la primera, ¿no, Belbel?) y ¡más buen teatro!
