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He nacido para verte sonreír: Sin ti no podré vivir jamás.

He nacido para verte sonreír
24/02/2017

Un chico entra en la cocina de su casa y enciende la radio. Suenan Los Panchos. Entra su madre. Hoy toca despedirse, el hijo va a emprender un largo viaje. Y aún queda tanto por decir…

 

El texto de Santiago Loza es de una belleza casi tan salvaje como su dureza. Neorrealismo, melodrama, poesía, desgarro, hábitos, pena, despedida, agua, instintos y lejanía. Todo inundado de un dolor y de un lirismo desgarradores.

Iluminados por Paloma Parra, vestidos por Elisa Sanz y cobijados en un nido creado por la misma Elisa Sanz junto con Paula Castellano, Isabel Ordaz y Nacho Sánchez viajan por los sitios más oscuros, demoledores y duramente tiernos que hay en una relación madre/hijo. Todos los trabajos son magistrales. Las luces no son de este mundo, el vestuario y la escenografía son acogedores, secos, vibrantes. Son un nido maternal o una de esas cabañas camufladas en medio de un bosque desde donde los expertos graban los comportamientos más extraños de los animales. Y por supuesto la mano gloriosa de Pablo Messiez. Coloca cada pieza en el punto exacto que necesita la obra para que el engranaje salte de donde quiere a donde pretende. Es un trabajo tan certero que es invisible, todo parece que fluye, que es así «naturalmente» y claro, esa «naturalidad» es la mano, la sensibilidad y el talento descomunal de alguien que mira y ve. Y que ve más. Y que ve más que todos.

Quien no conozca a Nacho Sánchez y a Isabel Ordaz va a desvanecerse en su propia baba. Es imposible estar mejor. Tal cual. Habitan mil millones de sitios todos más peligrosos que el anterior. Descomunales y valientes. Quien SÍ conozca a Nacho Sánchez y a Isabel Ordaz va a desvanecerse en su propia baba. Porque lo que hacen es de otro planeta.

Pillad entradas YA. Aunque fijo que prorrogarán y prorrogarán y girarán y girarán, cuanto antes lo veáis, antes repetiréis.

Ya puedes pinchar AQUÍ y leerás un comentario en mi blog bastante más extenso.

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