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Invencible: De cómo nos hace reir un estereotipo

Invencible
13/09/2019

Partamos de la base de que la obra me ha gustado y me he reído mucho. Por ello, me voy a tomar la licencia de criticar (léase, hacer una crítica) esta obra como quien hace un comentario de un hermano al que quiere mucho.

La acción se desarrolla íntegramente en la casa que una pareja de clase media-alta (Maribel Verdú y Jorge Bosch) ha alquilado en un barrio de las afueras porque su situación económica les obliga a salir del centro. Le ven el lado positivo y así sus hijas se criarán en un ambiente más “real”. Para integrarse en el barrio, invitan a la pareja de la casa de al lado (Pilar Castro y Jorge Calvo) de clase, digamos, inclasificable (para no ofender a nadie), a una cena informal. No puede haber dos estilos de vida más diferentes, situación que da pie a un ambiente enrarecido de lo más cómico.

No obstante, la obra tiene su parte dramática. El actuar de las parejas viene marcado por hechos (no desvelaré cuáles) que viven de puertas adentro y que condicionan sus actos. Sin embargo, esta parte dramática no se desarrolla todo lo que, a mi parecer, se debería y no deja de ser un mero contrapunto a una parte cómica más banal. Una pena porque haría que la montaña rusa de emociones por la que el texto nos lleva fuera más pronunciada y estimulante.

Los cuatro intérpretes curtidos en cine y teatro están maravillosos en sus papeles. No tenía el placer de haber visto antes a Jorge Calvo al que espero ver más a menudo en los escenarios. La mayor sorpresa fue ver a Pilar Castro en un papel de choni madurita bombón acostumbrado a verla en papeles mucho más finos. Una sorpresa agradablemente MAYÚSCULA.

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